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Estudiar música en Cuba. Mi experiencia estudiando un año en Cuba.

Estudiar música en Cuba. Mi experiencia estudiando un año en Cuba.
noviembre 5, 2019 Diego M. Pecharromán
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Un día con 19 años me ví haciendo una carrera que ni siquiera sabía si quería hacer. Elegida por inercia. Porque era lo que tocaba. Porque el sistema dice que después del colegio, el instituto y después la selectividad para ir a la Universidad. Y así, en algún momento, tener un trabajo, comprarte el coche y tener una buena vida. Pero… ¿qué es tener una buena vida?

Exactamente fué esta pregunta la que me hizo cambiar mi perspectiva.

Yo no quería TENER una buena vida. Yo lo que quería era VIVIR una buena vida. 

Si te interesa, quédate porque te voy a contar cómo pasé de dar tumbos por la vida sin rumbo a irme a estudiar música en Cuba y descubrir lo que me hacía feliz cada segundo de mi vida.

En este artículo voy a contartelo todo sobre mi experiencia de estudiar música en Cuba.

Seguro que al saber que viví durante 9 meses en Cuba te habrán asaltado mil dudas y curiosidades. Asi que voy a contarte todo para que no te quedes con ninguna duda en la cabeza. Y si fuera el caso, siempre me puedes dejar un mensaje en los comentarios.

Si hay alguna que te interese más que otra, siempre puedes usar el menú. 😉

Cuándo, cómo y por qué decidí estudiar música en Cuba

Como te contaba, estaba en Madrid, estudiando la Licenciatura de Comunicación Audiovisual en la Universidad Complutense de Madrid. En ese momento llevaba 2 o 3 años tratando de aprender la guitarra de manera autodidacta, con tablaturas, el GuitarPro y sacando la música de oído. Pero andaba muy desorientado y nada pie con bola.

Aquí fue donde apareció Miki Ramirez que para mí fue como un salvador, o no sé como llamarlo, pero gracias a él mi vida cambió. Éramos compañeros de clase, aunque él ya por esos tiempos estaba dedicado exclusivamente a su carrera musical con Mr. Kilombo.

Miki Ramirez

Un día comiendo juntos yo le estaba comentando algunas dudas que tenía sobre la guitarra y la música. Y fué entonces cuando me contó su experiencia en Cuba. Él había estado estudiando música durante un año en una escuela de La Habana la cual me recomendó ferviertemente.

Ese momento fué como una revelación. Rápidamente a mi mente me vino la idea de aprender a tocar un instrumento melódico para entender la música desde otro punto de vista y me visualicé tocando el saxo.

Era marzo de 2006 y cuando llegué a casa busqué en internet información sobre la escuela CNSEA (CNEArt), encontré una dirección de email, escribí solicitando información y a los pocos días me contestaron pidiendo que rellenara una solicitud. Tras enviar esta solicitud en la que tan sólo pedían mis datos y un breve cuestionario sobre mi nivel musical, prácticamente nulo, me contestaron que tenía plaza para empezar en el curso que viene.

En menos de un mes mi vida había cambiado por completo. Había tomado una decisión y ya no había marcha atrás. Fue la decisión más importante de mi vida, pero sobre todo era la más consciente.

A partir de este momento, mi vida tenía un rumbo y sabía que iba a hacer algo que realmente me llenaba y daba sentido a mi vida.

Hice los exámenes de junio como pude, pero suspendí ya que me seguía costando mucho trabajo estudiar cosas que no me interesaban.

Tras pasar el verano trabajando en un restaurante para hacer dinero para mantenerme en Cuba llegó octubre y estaba preparado, con la maleta y un saxo que no sabía ni cómo se montaba.

Dónde me alojaba

Llegué de madrugada. El viaje en taxi desde el aeropuerto hasta la residencia de estudiantes de la escuela es un momento que recuerdo siempre. Lo que más me impresionó fue la humedad que había. Costaba hasta respirar.

Una vez en la residencia, me asignaron una habitación rápidamente. Eran las 3 de la mañana y estaba reventado del viaje asi que caí muerto en la cama.

Al día siguiente, mirar por la ventana y ver estas vistas fué una algo inexplicable. ¡Estaba en Cuba y me quedaba un año entero por delante! =D

Vistas desde la habitación de la residencia

Para que entiendas mejor te dejo aquí las vistas de mi habitación de Madrid justo unos días antes de irme.

Vistas desde la habitación de Madrid

La residencia, que allí se le llama “beca”, era un edificio bastante antiguo, sencillo y un poco destartalado, pero hacía la función.

A la mayoría de las ventanas le faltaban la mitad de las tablillas, por lo que no se podía ni cerrar del todo. No había agua caliente y las camas no eran una maravilla. Pero eso daba igual. Allí estábamos todos muy felices y eso importaba poco.

La vida en esta residencia fue como una especie de Gran Hermano, pero con artistas (mayoritariamente músicos) de todos los países (México, Argentina, Colombia, Perú, Guatemala, Chile, España, Italia, Alemania, Noruega, Dinamarca, Bélgica, Francia, Martinica… ). Personas de todas las edades, disciplinas, instrumentos, estilos, niveles…

El intercambio cultural y las horas compartidas forjaron unas amistades muy intensas que hoy día duran a pesar de la distancia.

Todos sabemos que la música nos unirá de nuevo. Cada uno está desarrollando su propio proyecto y carrera musical. Algún día surgirán las colaboraciones e incluso, un concierto donde nos juntemos todos. Algo que sueño siempre y sería mágico.

Cómo era la formación en la Escuela CNSEA

La formación en la Escuela de Música CNSEA (Centro Nacional para la Superación de la Enseñanza Artística) consistía en una serie de asignaturas elegidas por cada alumno y que se impartían en clases individuales.

Existía la opción de elegir 5, 10 o 15 horas semanales entre diversas asignaturas: instrumento (uno o varios), armonía moderna o clásica, solfeo, canto, piano complementario, entre otras; y podías ir rotando.

Este sistema de enseñanza se adapta perfectamente a las necesidades del alumno: hubo músicos que a parte de su instrumento principal estudiaba ritmos latinos con la tumbadora o las pailas como instrumento complementario.

Adriana Primavera tocando la guitarra

Para mí fue buenísimo porque pude probar muchas cosas y poco a poco quedarme con lo que más me gustaba y necesitaba.

Yo en mi caso tenía 5 horas de clases semanales, lo más habitual y recomendable, ya que así tenías más tiempo para estudiar. Siempre tenía 2 horas de saxo, pero el resto de horas las fui rotando.

Empecé estudiando solfeo y armonía básica (conducción de voces en un coral), pero después empecé con armonía moderna con Omar Victores Gattorno, que me sintetizó y explicó tan bien la armonía que comprendí todo a la primera. También pude estudiar guitarra, lo que me hizo conocer la técnica básica y me ayudó a tocar mucho mejor y más relajado. Estudiar piano me sirvió para conocer este instrumento y después poder seguir desarrollándome por mi propia cuenta.

En definitiva es una formación que se adapta perfectamente a tus necesidades. Eso sí, al no tener exámenes ni un control tienes que ser muy disciplinado. Pero eso, cuando amas lo que haces, no cuesta ningún trabajo.

Otra cosa muy llamativa era la percepción del tiempo y la sensación de tener todo el tiempo del mundo para estudiar y desarrollarte. Allí se vive a otro ritmo y la conexión con tu propio ser es brutal.

Sentir que estás haciendo lo que más te gusta y que estás en TU camino no tiene palabra

Dónde estudiaba

Sin duda, lo mejor de estudiar música en Cuba es que hay un ambiente óptimo para el estudio. A todas horas hay músicos estudiando por cualquier esquina o tocando con otros músicos “descargando” (haciendo una “jam”).

Musicos tocando guitarra y melódica en Cuba

Gracias al clima te puedes poner a estudiar al aire libre, lo cual es algo muy recomendable para los estudiantes de instrumentos de viento ya que desarrollas muy buen sonido y proyección.

Esto hace que las horas de estudio sean muy agradables, ya que puedes ponerte debajo de un árbol, al lado del río, en mitad de un prado o en el famoso “gusano”.

El gusano era un pasillo en forma de gusano que conectaba diferentes cubículos, cabinas de estudio, y las aulas.

Alumna y profesor dando clase de saxofón en el "gusano"

La verdad que el estado era bastante mejorable. No existían ventanas y por ello, los pocos pianos que había estaban en un estado bastante malo, pero hacían la función. Tampoco había pizarras y tan solo unas sillas, pero a fin de cuentas, teniendo un instrumento y una libreta donde escribir era suficiente.

Para que entiendas mejor de qué estoy hablando y te pongas en situación, voy a hablarte de cómo era el recinto completo.

El recinto, donde se concentra el CNSEA, el ISA (Instituto Superior de Arte, que tiene diferentes edificios para las disciplina de música, arte dramático y danza) y las residencias para extranjeros y nacionales, era un antiguo de golf que fue reconvertido para crear aquí este centro neurálgico de la formación de artistas cubano.

En este recinto hay una de las construcciones más originales que he visto nunca. Mira las fotos y cómo se ve desde el aire.

FOTO AEREA INSTITUTO SUPERIOR DE ARTE

Te dejo aquí un vídeo sobre el diseño y la arquitectura de estos espacios. Algunos edificios se quedaron sin terminar, pero aquí  puedes ver cómo sería si se finalizara el proyecto tal cual se diseñó en su momento. ¡Impresionante!

Una de las partes más bonitas e impresionantes son las que estaban destinadas al circo, pero en ese momento estaban en desuso por su estado y peligro de derrumbe. Este espacio tiene una cúpula que está pensada para realizar espectáculos de circo y acrobacias.

Cupula de la escuela de circo del ISA

Al parecer van a reformarlo, o más bien, terminarlo, lo cual es una excelente noticia.

Ahora ya te habrás puesto en situación y podrás hacerte una idea de lo que hablo. En cualquier rincón de este inmenso parque con estos edificios podías ir con tu instrumento a estudiar. Máxima desconexión.Bovedas del edificio del ISA

Qué hacer para ir a estudiar a Cuba

Estudiar música en Cuba es algo que recomiendo a todo músico que conozco. Es una gran experiencia y un gran aprendizaje.

Si te apetece ir a estudiar a Cuba, te dejo aquí el contacto de la escuela.

Tan sólo tienes que escribir y decir que quieres estudiar en el CNSEA. Te pedirán unos datos para guardarte la plaza y luego el resto de trámites (matrícula y pagos) se realizan una vez allí.

En tu país sólo tienes que encargarte de gestionar la visa de estudiante para poder quedarte legalmente más de 3 meses, comprarte el billete y… ¡a volar!

CNEArt: admincorreo@cneart.cult.cu

CNEArt Internacional: internacional@cneart.cult.cu

Teléfono de CNEArt: +53 7 202 1629 /+53 7 204 0047

Teléfono de residencia estudiantil: +53 7 208 2030 / +53 7 208 7100

 

La escuela te facilita la plaza en la residencia. Es la opción más barata ya que si te buscas un apartamento, piso o casa compartida, tiene que ser de las habilitadas para el turismo y son muy caras.

Cualquier duda, estaré encantado de ayudarte. Escríbeme a disfruta@supervivenciamusical.com

Qué comía

Cerca del recinto había casas particulares que ofrecían un plato de comida por 1 CUC. El plato generalmente era arroz con frijoles o arroz congrí acompañado de unas verduras o “viandas”, un plátano y algo de carne, casi siempre pollo.

No había mucha variedad de ingredientes. Pero había infinidad de formas de preparar el pollo. En esto los cubanos son unos magos.

Cuando te pillaba la hora de la comida fuera de casa, o bien buscabas una casa donde dieran estos platos de comida, o buscabas un sitio donde vendieran las famosas “cajitas”, que eran cajas de cartón donde te ponían el arroz, los frijoles, las “viandas” y la carne para que te lo comieras en la calle.

Por supuesto no existían los cubiertos de plástico, asi que te las tenias que ingeniar para fabricarte algo parecido a una cuchara con la solapa de la caja de cartón.

Y cuando te entraba hambre por la noche y no tenías nada que comer en la nevera en la residencia, la única opción que te quedaba era buscar una “merienda”. Las “meriendas” era el almuerzo de los guardas de seguridad estatales que consistía en un bocadillo y una cocacola que ellos te vendían por 1 CUC.

Por dónde viajé en Cuba

Viajando solo de mochilero por Cuba

Nueve meses dieron para mucho y por supuesto hubo tiempo para viajar.

En Navidad las clases se paraban por vacaciones y fue cuando aproveché para viajar por la isla.

Era la primera vez que viajaba de mochilero sólo y a la aventura. Y esto es algo que recomiendo fervientemente hacerlo alguna vez en la vida, aunque sea por tu país. El nivel de autoconocimiento y el desarrollo personal que tiene el viaje es brutal.

Con una mochila y cámara analógica de fotos en mano partí rumbo a Cienfuegos en tren tras esperar unas cuantas horas en la estación de tren en la famosa “lista de espera” del transporte público de Cuba.

Foto desde la cabina del tren

El viaje lo hice por los mismos medios de transporte que usan los cubanos (nacionales) que son bastante diferentes en comodidad, calidad y frecuencia de horarios, que los que disponen los extranjeros. Yo, al ser estudiante y tener carnet de estudiante, tenía acceso a todos los servicios y precios nacionales. Todo más rústico, pero mucho más económico. Además que es más auténtico todo.

La gran ventaja de viajar solo es curiosamente que casi nunca estás solo y la facilidad de improvisar planes y que surjan situaciones mágicas es apabullante. Aunque he de reconocer que hay que dejar espacio para que sucedan cosas y lanzarse a la aventura. ¡Siempre con mucho ojo!

Y así fue.

Sólo llevaba una hora en el tren leyendo el libro “Las venas abiertas de América Latina” de Eduardo Galeano cuando un hombre alto, delgado y afrocubano me ofreció una naranja.

En esos momentos la desconfianza es máxima -creo que lo de “no coger caramelos en la puerta del colegio” ha hecho mucho daño-, pero al instante pensé: “no hay nada de malo en coger una naranja”. Asi que acepté y el hombre me trajo 4 naranjas para que me las comiera en el camino.

Él ya aprovechó para entablar conversación y una vez más la desconfianza estaba muy presente. Mi cabeza estaba alerta y en mi cabeza rondaba la duda: “¿qué es lo que quiere este tío de mí?”.


Aquí hago un inciso para explicar una cosa:

¿Qué es un “jinetero” o “jinetera”?

Un “jinetero” o “jinetera” es aquella persona que se dedica, por desgracia, al turismo sexual en Cuba, pero también se les llama así a la persona que se aprovecha de los turistas, aunque de una manera muy… “elegante”.

Se hacen amigos tuyos, te llevan a los sitios, te hacen de guía, te cuidan y de paso pues comen y beben gratis y luego te piden dinero para comprar algo que les hace falta (comida, ropa, utensilios para la casa, cualquier cosa). Normalmente, antes de despedirte de ellos a tu vuelta, les regalas la ropa y objetos que llevabas para el viaje, ya que entiendes que hay cosas que allí ni siquiera se pueden comprar porque no existen. Y todo esto lo haces con mucho gusto.

También hay “jineteros” malos que te pueden llegar a timar o robar, pero no es lo más común.


Explicado esto, ahora entenderás mejor que esta situación hace que vayas con la mosca detrás de la oreja todo el tiempo y en alerta.

Pero en esta ocasión no fue el caso.

Enrique asomado por la ventana del tren

Este buen hombre era un humilde trabajador del tren, se llamaba Enrique y aprovechaba sus viajes en el tren para hacer transporte de naranjas por encargo a su pueblo y cobraba por el servicio para sacarse un sueldo “por debajo”.

Estos sueldos “por fuera” son muy habituales en Cuba ya que los sueldos oficiales son muy bajos porque se cobran en Peso Cubano -muy devaluado-. Para que te hagas una idea, un profesor o médico cobra, al cambio, unos 40 dólares mensuales y una botella de aceite te cuesta 1 dólar.

Más adelante te explicaré cómo funciona la economía más detalladamente porque tiene su intringulis.

Como te decía, Enrique me contó su vida, yo le conté la mía, hablamos sobre el país, comimos naranjas, me llevó a la cabina del tren, conocí al maquinista, se ganó mi confianza y nos hicimos “colegas”. Después de todo, no tenía ningún interés en mí, salvo conocer gente y charlar un rato. ¡Hay que ver cómo traicionan los prejuicios!

Durante el viaje, Enrique me contó que vivía en un pueblo pequeño en el campo antes de llegar a Cienfuegos y que justo estaban de Carnaval (fiesta popular, sin disfraces) y me invitó a su casa para que pudiera conocer la fiesta y hacer fotos.

En esta ocasión, no me lo pensé y acepté. Ya me tenía ganado totalmente.

No dependía de nadie más. Viajaba sólo. No tenía que consultar a nadie. Lo bueno de viajar sólo es que puedes improvisar en cualquier momento.

Cayó la noche y seguíamos en el tren. Obviamente no era un tren de alta velocidad.

Mi amigo empezó a prepararse para bajar del tren. Le ví moviendo de lado a lado sacos y sacos de naranjas. Y en una de esas que pasó por mi lado me dijo que me preparaba que estabamos a punto de llegar.

Y de repente, el tren se paró, dijo: “Hemos llegado” y nos bajamos del tren. Era completamente de noche y nos habíamos bajado en mitad de la nada.

Mientras Enrique y otro hombre que le estaba esperando en ese punto descargaban todos los sacos de naranjas, yo miraba a mi alrededor y lo único que veía era un par de casas iluminadas por una tímida luz y poco más.

En ese momento, empecé a dudar si la decisión había sido la más acertada.

El tren volvió a ponerse en marcha  y allí nos quedamos: Enrique, su amigo, yo y una decena de sacos de naranjas en la cuneta de la vía del tren en plena noche.

Seguidamente empezaron a cargar todos los sacos en un camión destartalado y después nos subimos los tres en la parte de adelante del camión.

Transcurrimos por un camino muy rural lleno de baches y rodeados de vegetación durante un buen rato. Yo seguía ahí, en medio de los dos, entre la adrenalina de la aventura y el ‘acojone’ de sentirte totalmente vendido a la suerte.

Hubo algo que me calmó y que hizo que la situación no fuera tan preocupante: el humor tan característico de los cubanos. Bromeaban entre ellos, conmigo y con todo lo que ocurría.

El trayecto dio lugar a entablar conversación, hablar del Barça y el Real Madrid, de Cataluña y el movimiento independentista, de Fidel y de Cuba… a parte de no parar de bromear en todo momento.

Una vez en el pueblo todos mis temores se disiparon cuando me di cuenta que iba acompañado del hombre más popular de todo el pueblo. Saludaba a todo el mundo y se veía que le querían mucho.

Como aún no habían empezado las fiestas repartimos los sacos de naranjas y me llevó a su casa para comer y descansar.

Al día siguiente le acompañe a hacer unos recados y después nos fuimos a ver el partido de pelota que se disputaba entre el equipo local y el equipo de Cándido Fabré y su Orquesta ¡Sí, como lo oyes!

Partido de pelota en Cuba

Candido Fabré es un famoso cantante y compositor reconocido como el Rey del Repentismo -técnica de improvisación de letras sobre música latina- que tiene su propia orquesta y sólo toca en Cuba.

Es de los pocos músicos que pese haber tenido la oportunidad siempre ha preferido los pueblos pequeños de su querido país a ser un músico internacional.

Se pasa la vida tocando en todas las fiestas populares que puede con la mejor una sabrosa orquesta tocando “timba” -salsa cubana- hasta altas horas de la madrugada.

Pero además tiene la curiosa tradición de echar un partido de pelota (beisbol) con el equipo local por la mañana para ganarse el pan. Si gana, cobra, si pierde, toca gratis. Ese es el trato.

Ese día no recuerdo si ganó o perdió, pero fue increíble disfrutar de su orquesta de “timba” (salsa cubana) tocando en la plaza del pueblo durante varias horas seguidas para cientos de personas que bailaban sin parar.

No recuerdo cuánto tocaron, pero al menos 3 horas y sin parar. Lo más parecido que he visto han sido las verbenas en España. Pero ellos sólo tocaban salsa y todo el mundo baila. Cientos de jóvenes, adultos y ancianos, todos mezclados.

Después de estos primeros días, el resto del viaje fue rodado. Pasé por Cienfuegos, Santa Clara, Sancti Spiritus y Camagüey.

En Camagüey vivía la familia de mi profesor de saxo y fuí a visitarlo.

Campesino en caballo en Camaguey

Su padre, un maestro de colegio que renunció de su trabajo para irse al campo a trabajar.

Allí pasé la nochevieja, entre güajiros y disparando tiros al aire en vez de campanadas como en España y comiendo “puerco asao en púa”, es decir, cerdo asado al fuego de una hoguera atravesado por un palo de lado a lado para darle vueltas. Sí, tal cual como lo oyes. Y estaba riquísimo.

Puerco asado en pua en Cuba

Así pasé 15 días viajando sólo por Cuba.

Un viaje increíble que recuerdo con muchísimo cariño, ya que personalmente fue un gran reto y fuerte desarrollo personal.

Viajando en autostop o “botella” por Cuba

En otra ocasión hice otro viaje hacia el oeste de la isla: Pinar del Río y los mogotes de Viñales. Una zona increíble.

En esta ocasión me fuí acompañado de mi gran amiga Adriana Primavera, cantante y compositora. Actualmente tiene una banda que se llama SAOKO.

En este viaje nos fuimos con tienda de campaña y recorrimos toda la zona a pie y autostop y acampando donde nos apetecía. La gente es tan acogedora que no nos faltaban camas. Muchas veces no nos hizo falta ni montar la tienda de campaña.

En una ocasión de noche empezó a llover muchísimo y estábamos caminando perdidos por un camino. No teníamos ni idea de qué podíamos hacer y dónde nos podíamos refugiar porque todo era campo cuando de repente una luz vino hacia nosotros.

Un anciano que venía caminando hacia su casa en seguida nos ofreció su casa para que durmieramos allí. No sé si existen los ángeles de la guarda, pero en esta ocasión él fue nuestro ángel de la guarda. Sin duda lugar a dudas. =D

También pasamos unos días maravillosos con una pequeña familia en la zona tabacalera de Viñales.

Jugando con los niños que vivían felices en el campo. Jugando con los animales, andando descalzos por el barro y construyendo casitas de muñecas con palos y hojas. Una crianza muy diferente y atemporal para los tiempos que corren.

Niños de Viñales

Cuba me enamoró en estos viajes y muero por volver pronto.

Cómo es vivir en Cuba

Esta pregunta me la ha hecho toooodo el mundo. Posiblemente ya te la hayas planteado tú también.

Cuba es muy diferente en muchos sentidos. Su historia irrepetible y tan peculiar hacen de él un país único.

La cultura en Cuba

Es un país súper culto. El nivel de oferta cultural y el acceso a la cultura por parte del pueblo es bestial.

Artistas callejeros de la compañia GIGANTERIA en La Habana Vieja

Esto es lo que escribía en mis emails a mis amigos y familiares por entonces:

“La Habana me sigue impresionando, hay cantidad de cosas que hacer y la oferta cultural es inabarcable. Ha sido el Festival Jóvenes del Jazz “JOJAZZ”. Increíble el nivel que hay. Una semana después, el Festival Internacional de Jazz “JAZZ PLAZA”. Una burrada. El que más me impresionó fue un tipo cubano que le llaman El Pulpo, porque toca el bajo, las congas y con los pies lleva el ritmo con un ‘charles’ y una campana marcando la clave. TODO A LA VEZ!!!! Y le sobran manos. Increíble!! Y ahora está el Festival del Nuevo Cine Latinoamericano. Algo así como 1300 títulos en 10 días. En todos los lados ponen algo. A pesar del nombre también ponen cine europeo, asiático….buff no das a basto!!!! Y todo a precio de risa: 2 pesos cubanos!!!!”

2 pesos cubanos equivalen a 10 céntimos de euro asi que imaginate la cantidad de cultura que se puede consumir allí. Obviamente, para un europeo es mucho más barato que un cubano. Recuerda que un sueldo de un médico son unos 400 pesos cubano, por lo que 2 pesos cubanos es una cantidad considerable para un cubano.

El tema de la moneda y la economía es un tema que da para hablar largo y tendido. Pero ahora me quiero centrar en la cultura.

Cuba es uno de los países más cultos que he conocido nunca.

Cualquier persona por la calle tiene una carrera. Y si no la tiene, da igual, porque te sorprendería el repaso de historia, economía, literatura que te puede pegar cualquier persona en cualquier momento.

En la televisión hay programas constantemente de cultura y educación. Por supuesto hay telenovelas y programas basura, pero también te puedes encontrar un concierto de Chucho Valdés a media tarde en la televisión.

Las librerías abundan en La Habana, ya sean de libros nuevos o usados. Y también son muy baratos. Aunque te tienes que alejar de la zona de turistas. Allí todo lo venden más caro. Obvio.

Tribuna antiimperialista de La Habana
No he visto tanta cultura en mi vida en tan poco tiempo. Recuerdo que había un espacio gigante donde hacían conciertos gratuitos cada poco: la Tribuna Antimperialista José Martí, en frente de la Embajada de Estados Unidos. Allí se celebraban conciertos multitudinarios.

Y era curioso porque la Embajada puso en la fachada un gran luminoso en el que ponía mensajes que daban mala imagen de Cuba; y por eso Cuba levantó el Muro de banderas a esa altura para evitar que el público viera el letrero mientras veían el escenario.

 

Muro de las banderas
De Daniele Febei – CC BY-SA 2.0, Enlace

Pero a parte, todas las semanas había conciertos en los principales Auditorios de la ciudad.

Durante los 9 meses ví a Chucho Valdés, Roberto Fonseca, X Alfonso, Yusa, Frank Delgado, Carlos Varela, Juan Formell y los Van Van, Fermín Muguruza, Amparanoia, por decir algunos; a parte de decenas de películas, obras de teatro, performances…

Un auténtica sobredosis de cultura. El único estrés que sufrí fue por culpa de la inabarcable programación cultural constante. Lo quería ver todo.

La realidad cubana

La otra cara de Cuba no tiene nada que ver con gente mavillosa, paisajes alucinantes y cultura apabullante. Tiene que ver con la cruda realidad.

Esto es lo que escribía en mis emails:

“Otra cosa es la cruda la realidad cubana. Aquí la gente vive jodidamente, pero lo flipante es la alegría que tienen. Te lo cuentan y son conscientes de la mierda que viven, pero le ponen alegría y son felices. Son muy humanos!! Hacen falta muchas cosas. Son numerosos los objetos que “allí” ni se nos ocurre que puedan faltar que aquí te las ves para encontrarlos. Desde bolsas de plástico para la compra, papel higiénico o cubiertos… Como dicen aquí: “cuando el hambre aprieta, el cubano inventa”. Cada dia es una lección de humildad y humanidad que vale millones!!!”

Calle de La Habana

Cuba ha desarrollado una economía sumergida como medio de supervivencia de sus ciudadanos. Sin esta economía sumergida nadie podría vivir dignamente. Tenía la impresión de que aunque muchas cosas son ilegales, se permiten porque si no el pueblo se muere de hambre.

Hay desigualdad, pero es una desigualdad muy curiosa.

El poder adquisitivo es mayor cuanto más cerca está del turismo y en contacto con la divisa, ya que gracias a las propinas un botones o mozo de equipaje de un hotel puede ganar fácilmente mucho más que un médico o profesor, y los taxistas son los reyes del mambo.

La devaluación de la moneda hizo que los sueldos estatales perdieran 5 veces su valor.

Hay doble moneda: peso cubano y peso convertible (CUC o “fula” para los cubanos), pero esto no quiere decir que los turistas paguen en CUC y los cubanos en pesos cubanos.

Hay sitios donde sólo se paga en CUC y otros sitios que sólo se paga en peso cubano. Son los menos frecuentes y suelen ser los sitios dispensadores de comida de la cartilla de racionamiento: la comida que el Estado da a todo cubano por simplemente ser cubano. Muchas veces criticada porque no es suficiente. Pero al menos nadie muere de hambre.

Otra cosa que me gustaba mucho es que no existe la publicidad en las calles, salvo los carteles revolucionarios.

Esto te da una tranquilidad mental increíble. Poder levantar la vista y sólo ver el cielo y las calles despejadas es un lujo que en una ciudad como Madrid es impensable. Esta es una foto que saqué allí que la titulé “Publicidad en Cuba”.

Fachadas y cartel de publicidad sin cartel

En general la vida es tranquila y más cuando hace calor. Al cubano le encanta conversar de cualquier tema. Y a pesar de todo, no existe el estrés ni las prisas. Puede ser que están acostumbrados a que la “guagua” tarde en pasar o no llegue nunca que los tiempos y las esperas son, muchas veces, el estilo de vida.

Mi sitio preferido de La Habana

Es difícil elegir un sitio preferido de una ciudad que esconde tantos rincones hermosos y además cada rincón, para mí, guarda un recuerdo imborrable.

Pero si hay un sitio que expresa la esencia del cubano y su expresión artística apabullante es El Callejón de Hamel.

Callejón de Hamel en La Habana

Este callejón escondido de La Habana es uno de los focos principales de la cultura afrocubana.

Al parecer todo empezó cuando un vecino pidió a Salvador González Escalona que pintara la fachada de su casa porque estaba muy fea. Este creativo muralista al ver el estado en que se encontraba toda la fachada del edificio decidió pintarlo entero.

Pero no se quedó ahí. Siguió pintando el resto de la calle, creando esculturas con elementos reciclados y escribiendo poesías y textos que hacen referencia a la cultura afrocubana.

Callejón de Hamel en La Habana

De esta manera se daba visibilidad a los elementos religiosos y culturales de la identidad afrocubana. Además, se creó un museo de arte yoruba y Salvador tiene allí su estudio de pintura y la galería con todas sus obras.

Todos los domingo se reúnen allí para tocar música yoruba afrocubana -música de la religión yoruba- a base de tumbadoras (congas), claves, shekeres, tambores batá y cantos en idioma yoruba pa’ los santos. Una auténtica descarga musical que te hipnotiza.

A parte se hacen talleres, representaciones de teatro y conferencias. Un foco cultural muy importante.

Si algún día vas a La Habana, no dudes en buscar este sitio. Aquí te dejo la ubicación.

Espero que aún se conserve, aunque la última vez que fuí los murales ya no eran tan coloridos como la primera vez que los ví. El sol los había decolorado. Supongo que los habrán vuelto a darle el colorido que se merece.

Visita Cuba alguna vez en tu vida

Cuba me enamoró. Me fascinó.

Y a todo músico siempre le recomiendo que pase una temporada allí estudiando, ya que es una experiencia brutal.

Y por supuesto que se comporten como cubanos, que vivan “a lo cubano” y que se mezclen para conocer al máximo la cultura.

El Malecón de La Habana

Y si has llegado hasta aquí: enhorabuena. Es un artículo largo. Pero sabía que quería contar muchas cosas y no podía dejar nada en el tintero.

Espero que te haya gustado y te hayan entrado unas ganas locas de viajar a Cuba.

Cualquier cosa que necesites, déjame un comentario y estaré encantado de ayudarte.


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