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8 Errores en la educación musical que causan desmotivación (parte 2)

8 Errores en la educación musical que causan desmotivación (parte 2)
octubre 26, 2019 Diego M. Pecharromán
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8 Errores en la educación musical que causan desmotivación (parte 2)

Continúo con este artículo dividido en dos partes y que espero que sea de gran utilidad para evitar la desmotivación en la música y que el disfrute se mantenga siempre al máximo.

Ya sea porque estés aprendiendo o seas un profesor, tienes que tener en cuenta estos errores para no caer en ellos.

Si no leíste la primera parte de este artículo, léelo aquí: parte 1. En él hablaba del error #1: empezar por el solfeo.

Continúo con el resto de errores.

Error #2. Desligar la teoría de la práctica.

Recuerdo estudiar en la asignatura de Lenguaje Musical del Conservatorio conceptos que no tenían ningún sentido ni contexto, ya que era simple teoría sin relacionarse con ejemplos reales.

Chica dormida con el libro en la cara

Por ejemplo, las cadencias.

Tenía que aprender la clasificación de las cadencias y sus características, pero sin escuchar al menos qué efecto tenía en el oyente.

O, por poner otro ejemplo, los acordes.

Nos enseñaban los tipos de acordes e intervalos, pero mediante ejercicios aislados sin contextualizar ni entender su utilidad armónica y lo que transmite cada combinación de sonidos.

Siempre me preguntaba en mi interior si tan difícil era escoger una canción, analizar los acordes y clasificarlos y escuchar sus cadencias.

Si además esta canción fuese conocida por los alumnos (una canción de moda o propuesta por los propios alumnos), hace que sea un ejercicio mucho más motivante.

Para entender conceptos armónicos no sólo se hace a base de analizar sonatas, sinfonías o “standars” de jazz. En el rock, el pop o reggae, también hay contenido armónico para aprender.

En un ejercicio tan sencillo estás contextualizando la teoría y además aprendes el uso y la funcionalidad de la armonía, y de paso, escribes y lees la melodía (trabajando el solfeo) y la cantas (trabajando la entonación).

Error #3. Interpretar sin analizar.

Según mi experiencia estudiando en el Conservatorio, la gran parte del tiempo dedicado al estudio de un instrumento es tocar música (montar obras) de compositores, es decir, trabajar la interpretación de unas partituras para así poco a poco ganar destreza y capacidad de interpretación.

Pero pocas veces me obligaban a analizar la música que tocaba. Ni siquiera recomendarlo.

Yo por mi cuenta sí que lo hacía ya que me apasiona analizar y entender cómo está construída la música.

Sólo analizaba obras en las asignaturas teóricas relacionadas con el “Análisis”.

Saber cómo está construida y según qué reglas se ha basado el compositor para escribir la música, es muy importante para después interpretarla con la emoción y el sentido que le corresponde.

¿O acaso puedes recitar bien una poesía que ni siquiera entiendes?

Partitura analizada

Error #4. Analizar sin crear.

Ya he comentado que analizar es importante, pero no hay que quedarse ahí. Hay que ir más allá y tratar de crear algo nuevo con sentido.

Es en ese momento cuando entiendes las reglas a la perfección.

Crear muchas veces da vértigo y existe un cierto pánico al lienzo, hoja o pentagrama en blanco.

Es normal.

Recuerda que estás creando algo de la nada, pero… ¿No te parece fascinante?

Para esta labor creativa al principio conviene establecer unas pautas, es decir, delimitar las infinitas posibilidades en función de un estilo, forma, estructura o instrumentación.

Lo mejor para empezar es tratar de crear piezas inspiradas en otra o con una sonoridad parecida.

Escoger estructuras habituales, incluso la misma forma o estructura, y de esta manera compruebas la gran utilidad de la forma y la estructura.

Poco a poco puedes librarte de los condicionales, dar rienda suelta a la creatividad, romper esquemas e innovar.

Está claro que en la acción y la creación esta el mejor aprendizaje.

Error #5. Obsesionarse con la técnica y la velocidad (tocar rápido).

Cuando aprendemos algo queremos hacerlo lo mejor posible. Es natural en el ser humano. Pero esto no debe volverse una obsesión. Hay que ser consciente del nivel de cada uno y ponerse metas realistas.

¡No es necesario ser el más rápido del oeste!

Para comunicar un mensaje a veces sólo necesitas un par de sonidos; tocados de forma lenta y sencilla.

Recuerda que la música es un lenguaje cuyo objetivo es comunicar. En la primera parte de este artículo, explicaba cómo es el proceso comunicativo musical. Si no lo leíste, leela ahora.

El estudio de la técnica de base es importante para sacar un buen sonido al instrumento y ser capaz de afrontar cualquier dificultad técnica.

El sonido se desarrolla con el tiempo y es muy personal. Cada uno debe encontrar su propio sonido, como su propia voz.

Una vez que se domina la técnica de base se puede seguir desarrollando la técnica para tocar fragmentos muy rápidos y difíciles.

Pero tener una técnica muy desarrollada, virtuosa y espectacular, no te asegura que cuando hagas música “digas algo” y “comuniques”.

Para comunicar algo con sentido no son necesarios grandes virtuosismos. En la música, menos es más.

Error #6. Tener miedo al error y buscar siempre la perfección.

En todo el proceso de aprendizaje hay que tratar siempre de mejorar y hacer las cosas cada vez mejor. Pero, ¡ojo!, sin obsesionarse con la perfección.

Es normal equivocarse cuando estás aprendiendo.

Incluso en el mundo profesional los músicos se equivocan o fallan.

El error es natural y es necesario para progresar. Equivocarse es una oportunidad de aprendizaje. ¡Recuerda esto!

Si algo no sale como quieres o te equivocas, hay que analizar inmediatamente e identificar qué está provocando ese “error”.

Una vez identificado ese “error”, pones en marcha un plan de acción en el que mediante ejercicios tratas de superar y encontrar la manera de superar ese “error” y así avanzar en la técnica.

Chico con careta triste

En estas situaciones es donde flaqueas las estrategias que tienen los estudiantes para superar los “errores”, ya que basan su plan de acción en la repetición.

Muchas veces para superar una dificultad se cae en el error de repetir una y otra vez un pasaje sin cambiar nada.

Para mí, hay dos cosas que me han funcionado siempre para mejorar como músico: cantar y bailar mientras toco.

  1. Cantar te hace interiorizar la música y hace que después la música salga de tí como si fuera tu voz.
  2. Bailar o caminar por la habitación mientras tocas hace que el cuerpo se relaje e interiorizas más el ritmo.

También ocurre que a veces tratamos de tocar fragmentos que son de un nivel demasiado alto y no son asequibles a nuestro nivel. Y esto provoca mucha frustración.

Es muy importante la selección del material para estudiar. 

Por último, para cerrar este apartado, si comparas el número de notas “buenas” con respecto a las notas “malas” que tocas durante un interpretación, te darás cuenta que los errores son insignificantes. ¿Por qué darle tanta importancia entonces?

Error #7. No disfrutar de los pequeños avances

El proceso de aprendizaje es lento, largo y, además, escalonado.

Y estos escalones son largos.

Es decir, entre escalón y escalón, hay períodos de estabilidad en los que ni se retrocede ni se avanza por mucho que se practica.

Hasta que un día… ¡Las cosas salen!

Estos pequeños grandes progresos hay que celebrarlos y disfrutarlos.

El error que cometemos (y yo el primero) es mirar siempre en alcanzar el siguiente escalón, en vez de disfrutar el peldaño en que estás y sentirte orgulloso por haber llegado hasta ahí.

Asi que haz una cosa.

Para un segundo de leer y piensa en cómo tocabas hace unos años, o cuando empezaste, y observa todo lo que has avanzado.

¡Enhorabuena porque estoy seguro que has avanzado mucho desde entonces!

Error #8. Tocar y estudiar juzgando lo que hacemos.

Los músicos somos las personas que más autocrítica hacemos constantemente.

Por un lado, es bueno porque te hace mantenerte alerta y tratar de crecer como músico. Pero esto se puede volver en tu contra ya que te puede restar mucha confianza en tí mismo: el primer requisito para ser un buen músico.

Aunque es difícil,trata de tocar sin juzgar, sobre todo sobre un escenario en directo.

Confia en tu sonido y en todo el trabajo realizado, cierra los ojos, déjate llevar y siente el sonido y lo que quieres transmitir.

Sólo así el público va a sentir la emoción de tu música y tu sonido.

Sé que no quieres, ni te gusta, equivocarte.

Pero déjame decirte una cosa: lo que verdaderamente importa en la música es la autenticidad. Mostrarte al público como tu eres con tus defectos y virtudes.

¡Confía en tí! 

Si tocas con seguridad y confianza, hasta los errores parece que suenan bien. 😉

Toca frente a todas las personas que tengas a tu alrededor y exponte al público tal y como eres (con tus errores y virtudes). Esto te va hacer crecer muchísimo más de lo que tu crees.

Y por supuesto, pásatelo bien tocando. Disfruta de la mejor actividad que existe en el mundo. Disfruta del momento mágico de estar haciendo música.

Chicas sonrientes cantando y tocando la guitarra

¿Cómo optimizar el proceso de aprendizaje del lenguaje musical?

A modo de conclusión, te dejo aquí el PLAN ANTI-DESMOTIVACIÓN con las ideas principales que te ayudarán a no caer en la desmotivación y confiar más en tí.

PLAN ANTI-DESMOTIVACION

Te he preparado un PDF con estos 8 puntos para que lo imprimas y lo pongas en tu lugar de estudio y lo tengas a mano en los momentos donde la desmotivación amenaza con aparecer. ¡Descárgalo aquí!


Y hasta aquí este artículo que espero que te haya servido de inspiración para continuar en el maravilloso camino de la música.

Cualquier cosa que te apetezca comentar, añadir, debatir, etc., puedes dejarlo en los comentarios. Me encantará leerte. 😉


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